Lunes 16 noviembre 2009 1 16 /11 /2009 21:15

La psicología humana podría ser extremadamente sencilla pero demasiadas veces acaba siendo terriblemente complicada.

En la "supuestamente mente racional" de las personas se producen a menudo procesos que son incomprensiblemente ilógicos y,  totalmente irracionales.

Podría poner muchos ejemplos que certificarían mis palabras pero hoy me quiero centrar en un tema que pienso que cada día implica una más candente actualidad y que,  entre sus muchas connotaciones conlleva un parámetro forjado en un sentimiento de culpabilidad que, no me cuesta comprender:  el despótico dominio, el desalmado acoso, el brutal secuestro e incluso el malvado maltrato son procederes que deberían siempre conllevar una condena para los ejecutores.

El dictador que oprime a todo un pueblo, el marido que acosa física y/o psicológicamente a su mujer, el delincuente que priva a alguien de su libertad, el padre que abusa sexualmente de un hijo,…, todos ellos son personajes que saben utilizar muy bien las armas del terror y que no acostumbran, de ninguna manera, a obtener otro sentimiento que no sea el placer que otorgan el dominio y el poder.

En su conciencia no hay manchas, su moral asiste impertérrita a sus actos y muy difícilmente accederán a dar marcha atrás,  pues en el fondo de sus perturbadas cabezas entienden que tienen el derecho a actuar como lo hacen y no sienten el más mínimo remordimiento por el daño que producen.

Hasta aquí todo encaja más o menos, encaja con despreciable demencia pero encaja…

Lo que revuelve las tripas y cuesta mucho aceptar y bastante entender  es que mucha de la fuerza que permite ese sucio juego reside en el sentimiento de culpa que nace en las víctimas, en la responsabilidad que viven como auto asumida, en la dependencia que se crean e, incluso, aunque parezca absurdo, en la pena que les da la supuesta "locura"de su agresor…

De alguna manera la justificación de cada mal paso se revierte siempre contra el que es aplastado: “Si me han pisado es porque estaba en medio del camino…”, “Si me hace sufrir es porque no aprendió otra forma de amar…, y yo se lo he permitido, yo le abro la puerta cada vez, aún sabiendo que viene a por mí,…”

La culpa se ampara en esas y en otras mil excusas, aunque la realidad sea bien distinta:  no nos hemos puesto  en medio del camino,  eso no tiene nada que ver con el amor y  si alguien no aprende,  muchas veces es porque no quiere.... nos obligan a permitir y,  la puerta se abre porque si no, sabemos que la echarán abajo…

Refiriéndome de forma diáfana a lo que he contado, yo diría que la culpa, la responsabilidad y todo lo demás que sentimos, no son más que mecanismos psicológicos de autoprotección contra la verdadera razón que nos obliga a mantener lo inaceptable: el miedo.

Una puede vivir más o menos sosegadamente, o menos que más, imputándose como parte fiadora de una tragedia.

Si admitimos que nuestra vida se asienta en el terror, existen cuatro posibilidades: o se sale de esa vida,  o se muere,  o se mata o te vuelves loca.

 Con esas temibles expectativas,  salir no es fácil. La fuerza necesaria para dar un paso tan valiente no se tiene, pues ese "alguien" ya se ha  ocupado "astutamente " de eso, como se ha encargado "sutilmente"  de hacer creer que cualquier huida es un suicidio. ¡Asquerosa astucia! ¡Cobarde sutileza!

En nuestra “civilizada” sociedad se dan muchos cánceres conductuales. Ese es uno de los más terribles: la aplicación del mal trato a las mujeres y el síndrome que las provoca generan una grave enfermedad, eso está claro. Lo que falta saber es si la terapéutica que el entorno receta va destinado a ayudar,  a curar,  o acaba aumentando los daños.

Lo que estoy intentando expresar ya me parece de por sí muy penoso, pero si añado que en demasiadas ocasiones esa sádica y muy a menudo interminable representación se produce ante los ojos de los hijos..... y si valoramos lo que dicen los tratados de psicología, respecto a  que un niño tiende a reproducir en la adultez los esquemas que de pequeño le marcan.... entonces.......  no puedo hacer otra cosa que llenarme de pesimismo y preguntarme: ¿En que mundo vivimos?.....

No quiero cerrar ese artículo sin hacer algo más....dedicar un cortito cuento, un inocente diálogo de una hija con su madre, a  la personita que me animó a escribir sobre el tema.... para tí flaquito.

EL GATO....

-¿Mami, me dejas que te pregunte algo?
-¿Que quieres, cariño?
-¿Por qué echaste al gato a la terraza?
-Porque ya no podía más... No podía aguantar más sus arañazos, no podía ya atender sus exigencias...
-¿Pero tu lo querías, mami?
-Supongo que sí, mi niña, pero a veces la relación con los seres que queremos se hace insoportable, se vuelve dañina, y entonces no hay otra opción que cortar...
-¿Y el gato te quería a ti?
-A su manera supongo que sí. Me quería cuando le ponía a su hora el plato de comida, cuando lo cepillaba porque tenía el pelo enredado,... ¿Sabes? La mayoría de los gatos son muy suyos, muy interesados, agradecen tu cariño más por lo que les das que por lo que eres...
-Y entonces, ¿ya no va a volver a vivir con nosotros?
-No, mi niña, ya no podría...
-Pero tú me dijiste una vez que ya lo habías echado en otras ocasiones…
-Es que ya lleva años haciendo lo mismo.... y no podía, no puedo… Esta es la tercera…
-¿Y como es que volvió a quedarse?
-Me pilló en un mal momento, me dio pena y creo que pensaba que quizás podía cambiar…
-¿Y ahora ya no lo crees?
-No, mi niña...  ese gato nunca va a dejar de arañar.
-¿Y porque lo dejaste en la terraza y no lo abandonaste en el campo?
-Porque desde la terraza puede subir al terrado y recorrer, saltando un mar de tejados, medio pueblo. Y creo que también porque .....así, de alguna manera, puedo controlar que está bien, que no se ha caído en un barranco o lo han atropellado…
-Siempre vuelve, mami, siempre aparece, aunque sea por un ratito…
-Pero quizás algún día encontrará una casa donde se sienta bien atendido y podrá ser feliz… Y yo me quedaré más tranquila…
-Pero si seguimos dejando la ventana abierta, ¿va a querer buscar otra casa?
-No lo sé, cielo.
-¿Y porque dejas abierto?
-Porque afuera hace mucho frío y está solo..., y maúlla muy fuerte y me da pena.
-Pero entonces tú no quieres librarte de sus arañazos, mami.
-No... Esta mañana entró y, cuando lo iba a echar volvió otra vez a arañarme muy fuerte...
-¿Y no crees que él sigue pensando que esta es su casa?
-Quizás sí... pero debería empezar a entender que ya no lo va a ser...
-¿Un gato puede entender eso?
- Mami…
-¿Qué?
-¿No será que en el fondo el gato te da un poco de miedo?
-Quizá sí, además....
-Todo es muy complicado, ¿no mami?
-Sí, mi niña, y no sé que más puedo hacer...
-¿Sabes, mami? A veces pienso que eso de ser mayor no me va a gustar nada, hay que tomar decisiones que duelen y no es fácil, ¿no?
-Sí mi niña.... no es fácil.... 
-Pero si no las tomas también duele: el gato tiene frío,  se siente mal, y  tú sigues sufriendo arañazos…todos sufren....
-¿Mi niña..... y  tu qué piensas que debería hacer?
-Mami, no sé. Quizás deberías cerrar la ventana para siempre, quizás deberíamos mudarnos a otra casa.....Lo que si me parece es que algo deberías hacer...
Sí, mi niña..... algo debería hacer....





Espero te haya gustado ..... pero no participaré..... besoooosssssss...



 
 
Por Girasol - Publicado en: POESIA
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